El Náutico como forma de vida


Elena Guzmán Lourido exprime las instalaciones para mantenerse en forma mientras sus hijos practican deporte

TENERIFE | Elena Guzmán Lourido lleva toda su vida vinculada al Real Club Náutico de Tenerife. Cuatro generaciones forjan sus recuerdos. “Mi padre y mi abuelo fueron socios y llevo viniendo aquí desde que solo era una niña. Ahora lo hago con mis hijos. Aquí hice mi primera pandilla de amigos que ahora, años más tarde, sigo manteniendo”, confiesa con orgullo.

Sus primeros pasos en el club están vinculados “al equipo de natación, donde muchas veces me dejé las rodillas en los bordes de la antigua piscina de abajo”, relata entre risas. Ahora, sin embargo, prefiere otros deportes. “Estoy apuntada en pilates. Vengo los martes y los jueves y también hago ejercicio en la zona de cardio. La verdad es que nadé tanto de joven que ahora me da mucha pereza y, aunque es un deporte muy saludable, prefiero hacer otras cosas porque aquí tenemos una oferta muy amplia”.

Aprovecha los entrenamientos de sus hijos en frontenis y baloncesto “para venir aquí a piñón. Trabajo por las mañanas y las tardes puedo emplearlas en estar en el club. Prefiero estar activada que quedarme mirándolos. Sé que ellos están bien y eso te da una tranquilidad enorme. De hecho, a veces me pregunto que para qué pago una hipoteca si nos pasamos más tiempo aquí que en casa”, comenta en tono jocoso.

Elena Guzmán valora positivamente la evolución que ha experimentado la sociedad y asegura que las instalaciones nautas “han ido mejorando bastante a lo largo de los años. Cuando se hizo el muelle deportivo fue el mayor cambio que noté. Se ganó mucho en calidad. Igual que con las pistas de tenis. Espero, por favor, que en el nuevo proyecto de reformas se incluyan pistas de pádel y también más canchas multideportivas para que los más pequeños puedan jugar”.

También manifiesta que, como a todos, la pandemia del coronavirus le deparó cambios importantes. “Durante el confinamiento perdimos mucha libertad a la hora de hacer deporte al aire libre, pero soy de las que trato de verle el lado positivo a todo. Ahora, con los protocolos obligatorios, hay que pedir cita previa para hacer algunas actividades y, de esa forma, te aseguras de que vas a hacer el deporte para el que has reservado previamente. Antes era un poco más a la aventura y te arriesgabas un poco a que no hubiese cancha o sitio disponible”.

En este sentido, valora positivamente el hecho de que las normas y los aforos “se cumplan de manera bastante estricta –agrega Guzmán—pese a que las normas de Sanidad nos tienen a todos un poco locos porque las cambian constantemente”.

En cuanto a la continuidad de la Junta Directiva que encabeza el presidente Enrique Martínez considera que ha sido todo un acierto. “Les ha tocado lidiar con bastantes problemas, incluyendo todos los que se derivan de la COVID-19. Pero lo han hecho bien, resolviendo asuntos delicados como el de los monitores o el de las concesiones”

Una de las cosas que más le agrada del día a día del Náutico son los actos sociales. “Suelo consultar la programación a través de las vías por las que nos informan de cada iniciativa que se celebra. Tenemos una vida social bastante completa e incluso ya se van atreviendo con monólogos de humor y otras cosas que antes no se veían con tanta frecuencia. También está muy bien porque, aunque vengamos gente de todas las edades, siempre hay alguna actividad que te llama la atención”.

Por último, Guzmán concluye con un ruego. “Me encantaría que mejorasen un poco la cobertura de la red wi-fi porque, a veces, se pierde la señal. Y también espero que, si esto de la pandemia mejora, vuelva el cine de verano. Lo extrañé muchísimo en 2020, igual que vivir los acontecimientos deportivos en las pantallas gigantes. Ojalá y podamos disfrutar de esos momentos pronto”.