Juanan García: "Mi estancia en el club está siendo espectacular"


TENERIFE | Juan Andrés García (Tacoronte, 30/11/1979) es una de las voces más autorizadas dentro del equipo EBA del RC Náutico Tenerife. El ala-pívot tinerfeño vive a sus 40 años su séptima campaña, de forma ininterrumpida, ligada a la familia de La Marea. Desde su llegada al club nauta en 2013, Juanan ha formado parte indisoluble de la plantilla, pero desde el curso pasado compagina su faceta como jugador del equipo junto a su labor como coordinador de la sección de baloncesto y entrenador de La Escuelita.

Pregunta: Cuando fichó en 2013 por el club nauta, ¿se imaginó que estaría tantos años unidos a esta familia?

Respuesta: "Se puede decir que aquí he vivido mi etapa más larga, ya que jugué seis años en La Palma. Cuando ficho por el RC Náutico, tenía claro que no quería volver a jugar fuera de Tenerife. Este era un sitio perfecto porque tenía amigos y conocidos como Luis Ramón -director técnico de la sección- o Santi Lucena -entrenador del equipo EBA-. Hay mucha gente detrás que ha hecho que mi estancia en este club sea espectacular".

P: ¿Cuándo comienza esta relación tan especial con el deporte de la canasta?

R: "Mi idilio con el baloncesto es de toda la vida. Mi padre fue baloncestista en Tacoronte, además de un aficionado durante toda la vida al basket, especialmente al CB Canarias. Siempre he respirado ese ambiente baloncestista. Mi hermana también jugaba. De joven, respiraba y practicaba otros deportes, pero finalmente me volví a enganchar al baloncesto. Al principio, no me propuse llevarlo a la vida profesional, pero van surgiendo oportunidades mientras creces como jugador. Luego, me picó el gusanillo de entrenar. Tengo la suerte de poder dedicarme a algo que me gusta".

P: Toda una vida dedicada a la Liga EBA, salvo el paréntesis de la campaña 2007/2008 en el AD Mérida. ¿La experiencia acumulada es un grado extra en esta competición?

R: "Es una ventaja conocer a muchos rivales, así como las canchas donde vas a jugar como visitante, lo cual en esta categoría es un hándicap bastante importante porque muchas de ellas son complicadas, con un ambiente precioso para vivir el baloncesto, pero difíciles cuando juegas a domicilio. Es importante conocer a los clubes, árbitros y demás factores".

P: ¿Qué papel juega dentro de un vestuario?

R: "A nivel de vestuarios, siempre es un pelín complicado porque hay chicos a quienes doblo en edad. Eso hace que tus opiniones terminen siendo más determinantes o están siempre esperando cuál es la palabra que tienes para ayudarlos, cómo afrontas las dificultades, etc. Es un papel difícil porque por la experiencia adquirida puedes ser un referente para otros".

P: El nuevo curso arrancó con dificultades, en un periodo de transición donde era necesario darse un tiempo para encajar las caras nuevas y complementarse como equipo, pero los resultados han terminado llegando. ¿Es momento de ilusionarse?

R: "Fue una lástima que nos costase en las primeras jornadas, a la hora de acoplarnos para dar con la tecla exacta. Luego, tuvimos ese cambio de chip donde nos dimos cuenta que, o bien duplicábamos esfuerzos como equipo, o lo tendríamos complicado. A partir de ese cambio de mentalidad, hemos ido creciendo. Hemos sumado una buena racha de victorias desde noviembre, mirando hacia arriba con ilusión, pero también de reojo hacia la parte baja porque sabemos de donde venimos. Sin el máximo esfuerzo, no conseguiremos ganar partidos, más en una conferencia tan igualada donde prácticamente estamos igual de cerca de la parte baja que de los playoffs".

P: En términos comparativos, el curso pasado se firmó una actuación impoluta en casa, pero fuera costó más seguir la línea de la regularidad. En este presente curso, se ha mantenido un mayor equilibro como local y visitante. ¿A qué se deben esas diferencias?

R: "Con todo el respeto respecto al presente, quizás contamos con un plantel de más calidad individual, en cuanto a términos individuales, en el curso pasado. Sin embargo, en términos colectivos, quizás nos relajábamos inconscientemente cuando jugábamos fuera de casa. Lo terminas pagando porque hay canchas complicadas. En cambio, en este curso, sabemos de nuestras limitaciones, así como del tipo de equipo que somos. Desde el esfuerzo colectivo y trabajo de grupo, dando el cien por ciento, sacamos adelante partidos donde no éramos los favoritos".

P: Los años pasan, pero sigue en activo: casi 400 minutos acumulados durante esta temporada. ¿Orgulloso de seguir aportando su granito de arena?

R: "Siempre es un orgullo hacer lo que te gusta. Ser capaz de hacer lo que te pide el entrenador y que sigan contando conmigo. Siempre trabajo para estar dispuesto en beneficio del equipo".

P: La edad supone un castigo inevitable para todos los deportistas. A día de hoy, ¿ha pensado en un final o entiende que le queda cuerda para rato?

R: "No me he parado mucho a pensar en si seguiré o no jugando, pero es verdad que no concibo mi vida sin jugar al baloncesto. Desde hace varios años, mantengo la idea de seguir siempre y cuando la ilusión y el cuerpo me lo permitan. Estaré dispuesto si cuentan conmigo".

P: En este momento de incertidumbre, ¿cómo vive en lo personal estos días de cuarentena para hacer el encierro en casa más ameno?

R: "Mantenemos una dieta equilibrada para no perder la forma. Estos días que tocan quedarse en casa se amenizan escuchando música, viendo la televisión o dedicando tiempo a la lectura. Luego, tomo un ratito para sacar al perro, pero principalmente cumpliendo las directrices y saliendo lo menos posible fuera del hogar. Con las tecnologías que tenemos de hoy en día, se hace más llevadero".

P: ¿Qué supone este parón en esta recta final de la campaña, viviendo además un estado óptimo físico y mentalmente?

R: "Mentalmente puede llegar un momento de la competición en que, si son diez o quince días parados, llega a ser hasta positivo, ya que te permite desconectar un poco de las tensiones rutinarias: estar todos los días en entrenamientos o la presión que conlleva tener que ir a ganar cada fin de semana. Sin embargo, físicamente no podemos desconectar: tenemos que hacer las rutinas  que nos manda nuestro preparador físico: Josué".

P: No cumple solo dentro de la cancha, sino también fuera. ¿Qué le aporta su función como entrenador de La Escuelita y coordinador de la sección?

R: "Estoy muy ilusionado. Fue el año pasado cuando me propusieron encargarme de la coordinación. No me lo pensé porque era algo que me apetecía y me gusta, más en un club como el RC Náutico con tanta solera y tradición. Es un orgullo. Intento hacerlo lo mejor posible, buscando ofrecer las mejores posibilidades a nuestros socios para llevar este barco a buen puerto. Me gusta entrenar a La Escuelita porque es puro baloncesto e ilusión, simplemente con ganas de aprender. Cuando los entrenas, te contagias y olvidas de ese baloncesto a nivel profesional o semiprofesional como el EBA, donde existe más presión en cuanto a resultados se refiere. La Escuelita es un desestresante importante para mí, pues me aporta esa ilusión por aprender cada día a través del baloncesto".

P: Uno de los momentos más impactantes en este deporte a nivel mundial, en términos recientes, ha sido el triste fallecimiento de Kobe Bryant. ¿Qué supone para un profesional del gremio como usted su figura?

R: "Justo coincide su irrupción en la NBA con la etapa en la que empiezo a interesarme más por este deporte. Es uno de esos iconos de la adolescencia, buscando sus números y resultados del equipo. Fue un palo enorme para toda una generación, tanto por las circunstancias como por lo inesperado".

P: De todos estos años vividos, ¿cuáles guarda con más cariño en clave nauta?

R: "Es difícil porque son muchos. Todas estas temporadas dan para bastante. Desde momentos alegres como quedar campeones de grupo en el primer año, pese a ser un equipo recién ascendido. Y aunque sea agridulce, el año siguiente salvando la categoría en el último partido, después de una temporada complicada. Son dos recuerdos que voy a guardar siempre, tanto por lo bueno como por la presión sufrida".




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